La felicidad

Qué es para ti la felicidad, decía el de Abre los ojos.

Sólo sé que, entonces, fui feliz.

Que cómo lo sé.

Fue una relación de oficina. Ya sabes. Lo supe desde que nos presentaron.

Era todo lo que me gusta. Y tenía además esa carita de soledad rebelde que no sé qué.

Llevaba unos meses sin trabajo, formal, lo que sea no. Vivía bien, o sea a mi modo si cabe. Te estoy hablando de hace años. Y hacía, para cuando la conocí, como un año de la otra loca.

Para que me entiendas déjame contarte. Ahora que estoy viviendo acá, ves que están aquí las ópticas, acá están todas, están las calles. Bueno, traía mis lentes graduados. Los que me hicieron mal, yo siento que me los hicieron mal. Ya había pasado a esa otra óptica, la vieja, cuando vivía a la salida, ajá y yo decía que trabajaban muy bien, pero la primera vez. Pero pasé otra vez, allá, fue cuando estaba en la editorial, o sea yo ya vivía acá pero pensé que iba a necesitar los lentes y regresé. No, muy mal. Quedé peor. Primero como que me mareaba. Me atoraba en las banquetas, en los escalones, como que no le medía con los pies. Muy mal no me gustó como me los dejaron. Dije bueno, pa sacar el iva no, a la chingada.

Luego, entonces, valió madres no, lo de la editorial. Ya me salí. No me acuerdo qué fue primero, pero el caso es que, de lo que si me acuerdo es que estaba viendo una película de televisión en la casa de mi abuela, porque allá veía el fin de semana. Y estaba viendo la televisión, ya en la noche, tenía apagada la luz y me había dejado los lentes así como en la panza. Ahí estaba embarrado en el sillón con los lentes en la panza, cuando me levanto en chinga y se me caen los lentes y doy el paso, encima de ellos. Pues los doblé y les saqué uno de los vidrios. Ya. No sé. Creo que cuando me volví a sentar estuve viendo la película, probando ver con los lentes, nomás con un vidrio. Ahí me di cuenta.

Empecé a andar así. Nomás necesitaba un vidrio no, yo pensaba. Ni se notaba mucho. Es que con el otro ojo yo no tenía ningún problema, yo siento que veo bien, casi todo bien. Pero con el otro wei no tanto. Que loco no. Pero yo siento que fue por lo de la editorial, porque al final me dolió mucho la cabeza, atrás, donde está la visión yo que sé. Fue una super madriza. Las chavas aguantan más, a lo mejor por eso hay más correctoras no sé.

Ah bueno. Así anduve un rato, sin broncas. Luego no sé, creo que ya después del otro empleo. Ya me valió madres y le quité el otro vidrio. Bueno porque leí que está mal usar lentes no. Que es como unas muletas porque pues todo es el ojo como músculos o yo que sé pero que todo está en el cerebro, la vista está en el cerebro, o sea que el cansancio de la vista es que una parte de tu cerebro está como cansada, o sea que muchos problemas de vista se arreglan si no sé descansas de pensar o algo.

Entonces te estaba diciendo, ya cuando me acostumbré a andar así, porque no es que yo vea mal o sea cómo te explico. Con este ojo (me tapo el otro) veo todo muy bien, clarito, de lejos leo todo. Y con este (me tapo el otro) no veo tanto de lejos, pero leo mejor, o sea lo que tengo en la pantalla y así. Este wei es como el de corrección ves, qué loco, pues porque es lo que hago. O sea no es que yo esté mal, es mi poder. Así chueco.

Bueno cabrón pues te digo que tenía guardado mi armazón, sin vidrios. Entonces fui a las ópticas de aquí a que me le pusieran otra vez los tornillos y pensaba ponerle unos vidrios sin graduar, con el antirreflejante nomás, pero luego, porque ya estaba yo en el trabajo este donde te estoy contando. Corregía en la pantalla no, te quedas bien ciego. Quería el antirreflejante.

Desde que la vi yo la quería. Era como muy inteligente, así la veía yo. Bien callada al principio. Ya necesitaba yo algo más acá, y rentaba mi cuarto y se me hacía fácil. A mí se me hacía perfecta. ¡Y por poco y no me sale nada bien! La primera vez, que le andábamos haciendo al reportaje, fuimos a una como comida y que empiezan a bailar, a lo loco todo no

porque no sé esa gente así vive, en el desmadre es lo que quieren. No pues muy mal, que nos dicen -órale vayan a bailar.

Era como muy larga sabes, o sea eso cómo me gustaba, porque así soy yo, pura pata. O sea hay dos tipos que me gustan.

Y que me paro no, pues cómo iba a decir que no. Además nadie me conocía, no tenía quién me viera o así. Yo me acordaba que cuando se casó mi hermana bailé bien, sin broncas, y eso que estaba toda la familia. Nadie me dijo nada. Pero ésta como que no llevaba, me entiendes, llevar. Había que estar como bien al tiro ¡y no llegaba yo a tanto! Además como que tampoco bailaba así que digas qué bien, te digo que era muy larga, muy raro y se dio cuenta. No, ni medio minuto. Me vio bien feo. Como que le dio harta pena. Y que me sienta. Ya. Como que aventaba mucho el pie no, jajaja diablos.

Bueno ya, ahí pensé que no tenía chance. Pero sí, porque como que eso no le importó mucho, luego me di cuenta. Sabes, como que nada le importaba mucho. Era Acuario. No la neta yo no me llevo bien con los Acuario. Si me gustan los horóscopos y así, no tanto. Pero los Acuario no. No se puede hablar con un Acuario. Ya no están aquí. Ya están en otro pinche universo muy raro cabrón. Ya no ponen atención. No se puede hablar con ellos, ya la realidad no, no están acá. Me molesta mucho sabes.

Bueno, pero le gustaba de todo. Me acuerdo que teníamos la revista además y empezó a jalar con nosotros a todo. Agarraba la cámara y andaba ahí. Estaba muy bien. Estuvimos en los pulques, en los cafés, como que era muy calmada yo pensaba, pero muy entrona. Tenía amigos de filos también. Me acuerdo que se juntaban en una fonda acá, casi enfrente de donde había yo vivido hace mil años, cuando mi jefe se fue al otro lado. Se juntaban y pedían tortas con chelas.

Ya estaba yo bien entrado. Pero algo muy fuerte sabes. Muy raro. Como la felicidad. Yo no sé qué sea eso, pero era una felicidad. Yo me di cuenta. No te voy a mentir. Empecé a ver bien con los dos ojos, parejo. Todo bien brillante. Eran todos los colores bien claritos, el cielo, los autobuses, los letreros. Ahí me di cuenta de lo que era la felicidad. El cerebro funcionando bien a todo. Usaba mi armazón sin vidrios.  Te digo que, cuando paso acá por las ópticas, porque otra vez se me había caído el tornillo no. Que le digo a la ésta -A ver si le pones acá el tornillo nomás- que me dice -sí ahorita-, dice tenemos promoción de las micas examen graduación su puta madre, le digo no no, luego veo. Dice ¿qué los vas a usar así?, le digo sí, le digo la verdad no tengo tanta graduación, le digo veo muy bien en realidad, bueno menos con este ojo, no tanto (me tapé el ojo). Dice no, pues debes hacerte una graduación y usar los lentes, le digo no, no, ahorita no. Como que se empezó a enojar jajajaja. Que yo con un ojo veo más. Dice, cómo cres que vas a andar, no puedes andar así es como que anduvieras cojo, corriendo con una pierna bien nomás. No sé porqué pensé en mi pinche ojo corriendo con una muleta. Echando carreras.

No, luego, le dije ya. Como si yo fuera a correr con los ojos no, pinche loca. Bueno, cómo le explico que veo chueco porque hago corrección no, o sea, como que el que hace un deporte pues desarrolla más unas partes que otras, no sé. Es un deporte la corrección. Sí te chinga.

Bueno, quería usar otra vez mi armazón porque salíamos a las siete, ya oscureciendo y a mí me duelen los ojos con el aire, se me secan mucho. Pues salía con los ojos bien hinchados. Me daba cuenta que salía caminando y como que la gente no se me quería cruzar jajajaja. Yo decía wei qué, qué raro. Será la barba. Me veía bien drogadicto. No wei soy corrector jajaja. Bueno dije, me pongo el armazón y ya, es como que fuera intelectual y a la chingada. No tan drogo. Así salía con los ojos bien rojos. Ahorita ya no lo traigo. Sí me hace falta, soy muy ojón. Sin vidrios. Nadie se da cuenta.

Bueno, anduvimos como tres meses yo creo, así bien todo. Sí fui muy feliz cabrón. Recuperé la vista. Increíble. Nadie me cree. Como que la felicidad te cura no.

Ya luego quedé igual jajajaja. Vale madres. Tampoco la felicidad dura tanto.

Fíjate que no lo he logrado otra vez. O sea no me siento mal. Casi nunca me duele la cabeza. Yo siento que no me ha aumentado la graduación. Bastante bien la verdad. Si te chinga el trabajo. Pero ya sé cómo llevármela. Un ojo en el microcosmos, dice Carrington, no.

Yo nunca supe que se metiera algo. Pero yo creo que sí. Era muy bipolar. O sea como esquizoide, de repente. Muy fuerte cabrón. Pues me decía que no andaba con su chavo

pero no me decía por qué. Ah porque andaba sin celular, primero. Lo que decía era que lo había aventado a la pared. Nomás eso dijo. Que porque le había dicho algo culero. Sí se compró otro ya luego.

Vivía lejos, acá. Pero bien barrio. No, yo puro centro. Te digo que nunca supe que se pusiera ácida. Pero yo creo que sí, de repente como que se le iba el ojo de lado jajaja no mames. Una vez sí me dijo que había probado unos dulces de lengua, que sí quería yo unos. No, nunca me dio ya. Sí vi que se le iluminó la cara cuando me dijo.

Me invitó a una fiesta en su depa, con sus compas. Nomás una vez. Primero me invitó, y a medio camino me dijo que no fuera, pero en serio. Creo que ahí estaban sus dealers. Pero no pasó a más esa vez. Creo que me querían putear, porque nunca les hizo caso y se enojaban con ella. Creo que nos aventaron un hielo.

Creo que les da como ansiedad no. Como que ya el cuerpo se los pide después de un rato.

La última vez que nos tocó trabajar ya tarde. Ya estaba hasta la madre. Y no se quiso quedar ya.

Yo lo intenseaba todo, la verdad. Como que quería que esa felicidad fuera así. Yo no soy así. A lo mejor les gusta no sé. Las emociones fuertes. Sí me ponía loco, pero para ver qué pasaba pues. Ya esa vez no hice desmadre. O sea, dice ya me voy. Iba a decirle que se bañara o algo. Ya le había llamado al taxi creo. Dije bueno va a ver a su chavo o lo que sea. Igual ya van a andar otra vez. Me vale madres. Creo que no me gustó que se fuera en taxi a esa hora, a lo mejor si la quería yo. Yo creo que, si ese día se hubiera quedado sí le hago un hijo jajaja. No sé.

O a lo mejor ya no me estaba gustando tanto sabes. Yo dije bueno, o sea, como que tampoco quiero ser tan feliz. O sea, ya supe lo que es la felicidad, no sé. Ya no la quiero cabrón. Bueno, no la quiero tampoco nomás para mí. Como que la felicidad tampoco es la gran cosa sabes. O sea, a lo mejor la felicidad es que andas con alguien que crees que se parece tanto a ti que en realidad es a ti a quien te quieres. Que te quieres coger a ti jajaja. Pero no puedes. Entonces yo pensé que esa felicidad tampoco es muy confiable.

Pues ya a la verga dije, no. Me acuerdo que le mandé el mensaje y le digo -ya hay que terminar-. Como que dije ya mejor que se acabe cabrón. Y me mandó una risa no. Pero al otro día ya vio que sí era real. Y ya nunca quise volver a hablarle. Y todavía trabajamos como un año cabrón. Todavía creo que me corrieron por eso, pero mucho después. Ella se había salido primero, pero igual y me dejó algún recado. No sé, que había abusado sexualmente de ella o que la había acosado. Y la verdad sí, pero ya había pasado mucho jajajaja. No sé me vale madres ya.

Me preguntó el homosexual del jefe -¿tú tuviste una relación con ella?- Le dije sí hace un buen. No le dije nada más al puto. Nomás quería un pretexto. Pero igual y sí había dicho algo de mí cuando se fue. Igual sí le pegó fuerte, quién sabe. Yo dije, ya sé lo que es ser feliz, ya no lo quiero. Así dije cabrón.

-Cómo ves Doc. Estoy sano o qué. Sí me van a dar mi certificado de salubridad para meterme a nadar, o qué se va a hacer.

-Ya tenemos los resultados del análisis de sangre.

No sé si tú sepas que el LSD tiene una semivida relativamente corta de dispersión sanguínea. Pero recientes estudios han descubierto que, no obstante sus efectos químicos van decreciendo lentamente en el torrente una vez consumido el ácido, su molécula permanece literalmente “activa” por su dinámica sobre la corteza cerebral y, en teoría, estos efectos pueden ser trasladados, transmitidos simpáticamente, a otro organismo, ya no hablando estrictamente de una transfusión, sino incluso mediante otros fluidos corporales, incluyendo la saliva.

-Mi amigo, usted no fue feliz. Sólo estaba drogado.

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