El basural

Un perro vino y comió.

Luego otro.

Se relamieron los bigotes dos cuadras antes de llegar al festín.

Sus patas arribaron con el paso ceremonial de la ambladura, sin alcanzar el trote, como si aplazaran el momento de llegar, sólo para despertar un poco más el hambre y la glotonería.

Diez perros convivieron esa noche, sin arrebatarse los trozos de carne, sin gruñir porque algún colega le hubiera arrebatado el hueso más grande. Hubo banquete para todos.

La mesa fue servida en el crepúsculo de un viernes.

Devoraron todos los cuerpos. Las partes jugosas y blandas primero; luego engulleron las piezas más corriosas, eran las mejores, pues mientras las despedazaban, sus sabores les penetraban hasta el cogote.

Sus patas no se oyeron danzar nunca, permanecieron siempre sentados; fue un ritual que honró las almas de los canes más hambrientos.

Una hora después, o poco más, comenzaron a irse, uno a uno, se llevaron alguna costilla o fémur, para seguir saboreando mientras soñaban.

La cena se había servido otra vez.

Rehabilitación

Todo el tiempo es un continuo. A veces los días son largos e interminables. A veces pasan en un tris. Mi percepción del tiempo últimamente está algo desordenada, los instantes se agolpan, se superponen. No sé cuánto tiempo ha pasado desde ayer. Todo el tiempo es continuo.

A veces siento que la recuperación es real y que pronto estaré curada, pero entonces creo que nada se ha desvanecido y las sensaciones vuelven con la misma intensidad. Aunque ahora van y vienen, no permanecen. Aunque nada ha permanecido nunca. Pienso que ha pasado el tiempo, pero como siempre pasa sin que lo notemos. El tic tac de un reloj lapidario cae como gota sobre mi cabeza recordándome que nada es, nada queda y nada dura.

Es el encierro. Son los días últimamente fríos. El clima me recuerda que ha pasado el tiempo. Las flores florecieron y se marchitaron. ¿Cuánto falta? Te pregunto como si pudieras escucharme. No hay que apresurarnos, pero ha pasado tanto. Es difícil ver progresos cuando estoy encerrada en la burbuja de mi habitación ¿me sentiré igual al salir al mundo? Me pregunto si volveré a ser capaz de enfrentar al mundo hostil y ruidoso y sucio que está esperando afuera de estas paredes que ya conozco como si fueran las únicas.

¿Será así estar en un manicomio? Me pregunto mientras pienso en un manicomio de película, con batas blancas y barrotes en las ventanas. Ver mi vida pasar sin poder salir y en calma, pero lejos de todo lo que me pueda alterar. Pienso que cerraré los ojos y los abriré con mi cara llena de arrugas y mi cabello larguísimo y blanco, sin saber a dónde se fueron los años de mi juventud o si acaso alcancé a hacer algo de valor.

Pienso, y es lo más probable, que, en 1, 2, 3 meses todo irá un poco mejor y buscaré de nuevo un hogar donde calcinar el pasado tristemente lejano. Me aferro a la idea de encontrar algo que me caliente de nuevo. Buscar de nuevo la sensación de sentir el pecho florecer como si el corazón, en cada latido, bombeara algo parecido a la felicidad.

Pienso en mi rehabilitación. Palabra elocuente si alguna vez hubiera estado, de hecho, habilitada. Como si fuera un interruptor: arriba habilitado; abajo deshabilitado. En medio la rehabilitación y el proceso de pasar de uno a otro, tan largo, tan confuso, tan sin nada que parezca definitivo. Todo el tiempo es un continuo y los procesos extensos, sin interrupciones, sin interruptores que te dejen en un estado definitivo y permanente. Nada permanece.

Pienso en las guerras internas de los otros, que desconocemos, pero juzgamos para evitar la propia. Las rehabilitaciones que juzgamos desde la comodidad de pensar que entendemos a fuerza de comparaciones inútiles y ociosas. -No te compares- escucho que dicen los que saben, -no te compares- me escucho a mí misma mientras me miro en el espejo pensando que aún no tengo arrugas ni el cabello blanco y todavía tengo tiempo, que aún no es tarde.

El tiempo es un continuo y espero no ser la serpiente que se muerde la cola atrapada en un círculo infinito de rehabilitaciones sin descanso, cada una parecida a las precedentes. Pero todo el tiempo nos estamos curando de algo.

La felicidad

Qué es para ti la felicidad, decía el de Abre los ojos.

Sólo sé que, entonces, fui feliz.

Que cómo lo sé.

Fue una relación de oficina. Ya sabes. Lo supe desde que nos presentaron.

Era todo lo que me gusta. Y tenía además esa carita de soledad rebelde que no sé qué.

Llevaba unos meses sin trabajo, formal, lo que sea no. Vivía bien, o sea a mi modo si cabe. Te estoy hablando de hace años. Y hacía, para cuando la conocí, como un año de la otra loca.

Para que me entiendas déjame contarte. Ahora que estoy viviendo acá, ves que están aquí las ópticas, acá están todas, están las calles. Bueno, traía mis lentes graduados. Los que me hicieron mal, yo siento que me los hicieron mal. Ya había pasado a esa otra óptica, la vieja, cuando vivía a la salida, ajá y yo decía que trabajaban muy bien, pero la primera vez. Pero pasé otra vez, allá, fue cuando estaba en la editorial, o sea yo ya vivía acá pero pensé que iba a necesitar los lentes y regresé. No, muy mal. Quedé peor. Primero como que me mareaba. Me atoraba en las banquetas, en los escalones, como que no le medía con los pies. Muy mal no me gustó como me los dejaron. Dije bueno, pa sacar el iva no, a la chingada.

Luego, entonces, valió madres no, lo de la editorial. Ya me salí. No me acuerdo qué fue primero, pero el caso es que, de lo que si me acuerdo es que estaba viendo una película de televisión en la casa de mi abuela, porque allá veía el fin de semana. Y estaba viendo la televisión, ya en la noche, tenía apagada la luz y me había dejado los lentes así como en la panza. Ahí estaba embarrado en el sillón con los lentes en la panza, cuando me levanto en chinga y se me caen los lentes y doy el paso, encima de ellos. Pues los doblé y les saqué uno de los vidrios. Ya. No sé. Creo que cuando me volví a sentar estuve viendo la película, probando ver con los lentes, nomás con un vidrio. Ahí me di cuenta.

Empecé a andar así. Nomás necesitaba un vidrio no, yo pensaba. Ni se notaba mucho. Es que con el otro ojo yo no tenía ningún problema, yo siento que veo bien, casi todo bien. Pero con el otro wei no tanto. Que loco no. Pero yo siento que fue por lo de la editorial, porque al final me dolió mucho la cabeza, atrás, donde está la visión yo que sé. Fue una super madriza. Las chavas aguantan más, a lo mejor por eso hay más correctoras no sé.

Ah bueno. Así anduve un rato, sin broncas. Luego no sé, creo que ya después del otro empleo. Ya me valió madres y le quité el otro vidrio. Bueno porque leí que está mal usar lentes no. Que es como unas muletas porque pues todo es el ojo como músculos o yo que sé pero que todo está en el cerebro, la vista está en el cerebro, o sea que el cansancio de la vista es que una parte de tu cerebro está como cansada, o sea que muchos problemas de vista se arreglan si no sé descansas de pensar o algo.

Entonces te estaba diciendo, ya cuando me acostumbré a andar así, porque no es que yo vea mal o sea cómo te explico. Con este ojo (me tapo el otro) veo todo muy bien, clarito, de lejos leo todo. Y con este (me tapo el otro) no veo tanto de lejos, pero leo mejor, o sea lo que tengo en la pantalla y así. Este wei es como el de corrección ves, qué loco, pues porque es lo que hago. O sea no es que yo esté mal, es mi poder. Así chueco.

Bueno cabrón pues te digo que tenía guardado mi armazón, sin vidrios. Entonces fui a las ópticas de aquí a que me le pusieran otra vez los tornillos y pensaba ponerle unos vidrios sin graduar, con el antirreflejante nomás, pero luego, porque ya estaba yo en el trabajo este donde te estoy contando. Corregía en la pantalla no, te quedas bien ciego. Quería el antirreflejante.

Desde que la vi yo la quería. Era como muy inteligente, así la veía yo. Bien callada al principio. Ya necesitaba yo algo más acá, y rentaba mi cuarto y se me hacía fácil. A mí se me hacía perfecta. ¡Y por poco y no me sale nada bien! La primera vez, que le andábamos haciendo al reportaje, fuimos a una como comida y que empiezan a bailar, a lo loco todo no

porque no sé esa gente así vive, en el desmadre es lo que quieren. No pues muy mal, que nos dicen -órale vayan a bailar.

Era como muy larga sabes, o sea eso cómo me gustaba, porque así soy yo, pura pata. O sea hay dos tipos que me gustan.

Y que me paro no, pues cómo iba a decir que no. Además nadie me conocía, no tenía quién me viera o así. Yo me acordaba que cuando se casó mi hermana bailé bien, sin broncas, y eso que estaba toda la familia. Nadie me dijo nada. Pero ésta como que no llevaba, me entiendes, llevar. Había que estar como bien al tiro ¡y no llegaba yo a tanto! Además como que tampoco bailaba así que digas qué bien, te digo que era muy larga, muy raro y se dio cuenta. No, ni medio minuto. Me vio bien feo. Como que le dio harta pena. Y que me sienta. Ya. Como que aventaba mucho el pie no, jajaja diablos.

Bueno ya, ahí pensé que no tenía chance. Pero sí, porque como que eso no le importó mucho, luego me di cuenta. Sabes, como que nada le importaba mucho. Era Acuario. No la neta yo no me llevo bien con los Acuario. Si me gustan los horóscopos y así, no tanto. Pero los Acuario no. No se puede hablar con un Acuario. Ya no están aquí. Ya están en otro pinche universo muy raro cabrón. Ya no ponen atención. No se puede hablar con ellos, ya la realidad no, no están acá. Me molesta mucho sabes.

Bueno, pero le gustaba de todo. Me acuerdo que teníamos la revista además y empezó a jalar con nosotros a todo. Agarraba la cámara y andaba ahí. Estaba muy bien. Estuvimos en los pulques, en los cafés, como que era muy calmada yo pensaba, pero muy entrona. Tenía amigos de filos también. Me acuerdo que se juntaban en una fonda acá, casi enfrente de donde había yo vivido hace mil años, cuando mi jefe se fue al otro lado. Se juntaban y pedían tortas con chelas.

Ya estaba yo bien entrado. Pero algo muy fuerte sabes. Muy raro. Como la felicidad. Yo no sé qué sea eso, pero era una felicidad. Yo me di cuenta. No te voy a mentir. Empecé a ver bien con los dos ojos, parejo. Todo bien brillante. Eran todos los colores bien claritos, el cielo, los autobuses, los letreros. Ahí me di cuenta de lo que era la felicidad. El cerebro funcionando bien a todo. Usaba mi armazón sin vidrios.  Te digo que, cuando paso acá por las ópticas, porque otra vez se me había caído el tornillo no. Que le digo a la ésta -A ver si le pones acá el tornillo nomás- que me dice -sí ahorita-, dice tenemos promoción de las micas examen graduación su puta madre, le digo no no, luego veo. Dice ¿qué los vas a usar así?, le digo sí, le digo la verdad no tengo tanta graduación, le digo veo muy bien en realidad, bueno menos con este ojo, no tanto (me tapé el ojo). Dice no, pues debes hacerte una graduación y usar los lentes, le digo no, no, ahorita no. Como que se empezó a enojar jajajaja. Que yo con un ojo veo más. Dice, cómo cres que vas a andar, no puedes andar así es como que anduvieras cojo, corriendo con una pierna bien nomás. No sé porqué pensé en mi pinche ojo corriendo con una muleta. Echando carreras.

No, luego, le dije ya. Como si yo fuera a correr con los ojos no, pinche loca. Bueno, cómo le explico que veo chueco porque hago corrección no, o sea, como que el que hace un deporte pues desarrolla más unas partes que otras, no sé. Es un deporte la corrección. Sí te chinga.

Bueno, quería usar otra vez mi armazón porque salíamos a las siete, ya oscureciendo y a mí me duelen los ojos con el aire, se me secan mucho. Pues salía con los ojos bien hinchados. Me daba cuenta que salía caminando y como que la gente no se me quería cruzar jajajaja. Yo decía wei qué, qué raro. Será la barba. Me veía bien drogadicto. No wei soy corrector jajaja. Bueno dije, me pongo el armazón y ya, es como que fuera intelectual y a la chingada. No tan drogo. Así salía con los ojos bien rojos. Ahorita ya no lo traigo. Sí me hace falta, soy muy ojón. Sin vidrios. Nadie se da cuenta.

Bueno, anduvimos como tres meses yo creo, así bien todo. Sí fui muy feliz cabrón. Recuperé la vista. Increíble. Nadie me cree. Como que la felicidad te cura no.

Ya luego quedé igual jajajaja. Vale madres. Tampoco la felicidad dura tanto.

Fíjate que no lo he logrado otra vez. O sea no me siento mal. Casi nunca me duele la cabeza. Yo siento que no me ha aumentado la graduación. Bastante bien la verdad. Si te chinga el trabajo. Pero ya sé cómo llevármela. Un ojo en el microcosmos, dice Carrington, no.

Yo nunca supe que se metiera algo. Pero yo creo que sí. Era muy bipolar. O sea como esquizoide, de repente. Muy fuerte cabrón. Pues me decía que no andaba con su chavo

pero no me decía por qué. Ah porque andaba sin celular, primero. Lo que decía era que lo había aventado a la pared. Nomás eso dijo. Que porque le había dicho algo culero. Sí se compró otro ya luego.

Vivía lejos, acá. Pero bien barrio. No, yo puro centro. Te digo que nunca supe que se pusiera ácida. Pero yo creo que sí, de repente como que se le iba el ojo de lado jajaja no mames. Una vez sí me dijo que había probado unos dulces de lengua, que sí quería yo unos. No, nunca me dio ya. Sí vi que se le iluminó la cara cuando me dijo.

Me invitó a una fiesta en su depa, con sus compas. Nomás una vez. Primero me invitó, y a medio camino me dijo que no fuera, pero en serio. Creo que ahí estaban sus dealers. Pero no pasó a más esa vez. Creo que me querían putear, porque nunca les hizo caso y se enojaban con ella. Creo que nos aventaron un hielo.

Creo que les da como ansiedad no. Como que ya el cuerpo se los pide después de un rato.

La última vez que nos tocó trabajar ya tarde. Ya estaba hasta la madre. Y no se quiso quedar ya.

Yo lo intenseaba todo, la verdad. Como que quería que esa felicidad fuera así. Yo no soy así. A lo mejor les gusta no sé. Las emociones fuertes. Sí me ponía loco, pero para ver qué pasaba pues. Ya esa vez no hice desmadre. O sea, dice ya me voy. Iba a decirle que se bañara o algo. Ya le había llamado al taxi creo. Dije bueno va a ver a su chavo o lo que sea. Igual ya van a andar otra vez. Me vale madres. Creo que no me gustó que se fuera en taxi a esa hora, a lo mejor si la quería yo. Yo creo que, si ese día se hubiera quedado sí le hago un hijo jajaja. No sé.

O a lo mejor ya no me estaba gustando tanto sabes. Yo dije bueno, o sea, como que tampoco quiero ser tan feliz. O sea, ya supe lo que es la felicidad, no sé. Ya no la quiero cabrón. Bueno, no la quiero tampoco nomás para mí. Como que la felicidad tampoco es la gran cosa sabes. O sea, a lo mejor la felicidad es que andas con alguien que crees que se parece tanto a ti que en realidad es a ti a quien te quieres. Que te quieres coger a ti jajaja. Pero no puedes. Entonces yo pensé que esa felicidad tampoco es muy confiable.

Pues ya a la verga dije, no. Me acuerdo que le mandé el mensaje y le digo -ya hay que terminar-. Como que dije ya mejor que se acabe cabrón. Y me mandó una risa no. Pero al otro día ya vio que sí era real. Y ya nunca quise volver a hablarle. Y todavía trabajamos como un año cabrón. Todavía creo que me corrieron por eso, pero mucho después. Ella se había salido primero, pero igual y me dejó algún recado. No sé, que había abusado sexualmente de ella o que la había acosado. Y la verdad sí, pero ya había pasado mucho jajajaja. No sé me vale madres ya.

Me preguntó el homosexual del jefe -¿tú tuviste una relación con ella?- Le dije sí hace un buen. No le dije nada más al puto. Nomás quería un pretexto. Pero igual y sí había dicho algo de mí cuando se fue. Igual sí le pegó fuerte, quién sabe. Yo dije, ya sé lo que es ser feliz, ya no lo quiero. Así dije cabrón.

-Cómo ves Doc. Estoy sano o qué. Sí me van a dar mi certificado de salubridad para meterme a nadar, o qué se va a hacer.

-Ya tenemos los resultados del análisis de sangre.

No sé si tú sepas que el LSD tiene una semivida relativamente corta de dispersión sanguínea. Pero recientes estudios han descubierto que, no obstante sus efectos químicos van decreciendo lentamente en el torrente una vez consumido el ácido, su molécula permanece literalmente “activa” por su dinámica sobre la corteza cerebral y, en teoría, estos efectos pueden ser trasladados, transmitidos simpáticamente, a otro organismo, ya no hablando estrictamente de una transfusión, sino incluso mediante otros fluidos corporales, incluyendo la saliva.

-Mi amigo, usted no fue feliz. Sólo estaba drogado.

Susana Santos Mateo

El padre de todos los padres

Entre un Páramo con mayúscula

y un  páramo con minúscula

existe el  anhelo

de  sentirse un poco protegido

consolado

 y resguardado del eco.

El tesoro

Deseo la riqueza del inconsciente

la realidad de las grutas

atrapadas entre un lugar y un tiempo

Tengo la oportunidad de escapar

de un cautiverio libertario

que guardo en el equipaje

Huyo entre olas enredadas

de raíces y puertos salvajes

ave navegante de bronquios henchidos.

Nave salvaje de los hombres

escapemos del hogar

del ombligo materno

Con una vida de magnifica muerte

sobremesa de apuestas

azúcares, carnes, harinas y vinos

Cuerpo nervioso ensueño de materia

viajero entre fluidos y fluctuaciones

masa de alegría y tristeza

Llaga deseosa

de futuro vencida

cicatriz del viajero caminante enfermo

Golpe huésped del cuerpo

garantía de la vida

riqueza del dolor vencido

Solo llueve en la tierra

Sugieren a la lluvia ser lluvia.

Quienes corren para protegerse de ella

brindan con sus cuerpos al ser refrescados.

La lluvia decidió nombrarse lluvia

al sentir que no podía contenerse

Divertida salpica los caminos de tierra

erosiona las piedras

La lluvia se nombra lluvia porque cae

y al hacerlo vive su propia fiesta.

No le importa la tierra ni la fertilidad.

Es la niña caída al río por perseguir una rana despistada convertida en agua.

Número 0

Un nuevo proyecto llega a sus ojos, en medio de una crisis económica, política y social, como pocas veces ha visto la historia moderna. Aun así existen en este distópico mundo de comodidades y tecnología, seres dedicados al arte y a la escritura, artistas locos que lanzan a lumbre de las calamidades su mejor rostro, en este caso, su mejor literatura. Dejamos ante ustedes las primerísimas aportaciones de nuestros escritores a esta revista, esperando adornar un poco con palabras la gravedad de la situación actual.

Mexicanísimo

¿Qué es aquello que nos convierte en mexicanos? ¿Cuáles son los rasgos identitarios que nos conforman? A través de estos artículos se intenta explorar el amplio abanico de eso que nos hace sentir parte de un todo nacional.


México y la cultura del turismo

Por Guadalupe Muriel Manzano 

Turismo y cultura, palabras que en México es inevitable mantener unidas, pues a todo lo largo y basto del país hay exceso de ofertas para ambas palabras; este es un país de gran riqueza y diversidad cultural; desde su legado prehispánico a las expresiones muralistas más de vanguardia, las ofertas artesanales o artísticas no dejan de sorprendernos en las calles de este, otrora, imperio. El turismo no se queda atrás, pues México es mucho de todo, siempre hay algo para todos: belleza natural, bio diversidad en cada uno de sus rincones, aventura en sus múltiples climas, arte en cada esquina de las ciudades y una nostalgia del pasado que se puede respirar en el ambiente. 

No me imagino viviendo en otro país, claro que tampoco conozco muchos otros países, sin embargo me siento halagada y alegre cada que diviso turistas por mi bello país. A muchas personas nos desagrada el turismo en exceso o bien las multitudes ignorantes que terminan ensuciando, destruyendo y contaminando los espacios naturales; no es este el turismo al que me refiero, mucho menos es el turismo que quiero en mi país. 

El turismo que me gusta promover de manera personal, es el turismo del México real, no el que te vende Xcaret en sus múltiples parques dinamitados, y sin hablar del gran robo cultural de su parque Xoximilco… No, el turismo por el que velo es aquel que promueven las comunidades, el turismo donde el guía termina siendo tu amigo inolvidable después del tur; hablo del turismo que te muestra frente a tu nariz la riqueza biológica y geográfica de este vasto territorio, el turismo que quiero es el que te enseña a respetar los mantos acuíferos y sus cuevas milenarias, aquel que te permite ver a sus animales libres en su hábitat,  es el turismo que te acerca a las personas y a sus necesidades, a esto yo le llamo “la cultura del turismo”; ésta que tanto nos urge retomar en nuestro territorio, la que nos mantendrá a flote en la crisis y la que hablará por México en el mundo. 

Artista del mes

Aquí encontrarás entrevistas a artistas emergentes quienes nos cuentan sus experiencias dentro del ámbito cultural.


Eussebio Rombos

Por Susana Santos Mateo

Eussebio Rombos es un escritor de Toluca, actualmente se dedica a la corrección de estilo de manera directa, sin intermediarios, la última publicación que realizó fue al lado de José Luis Herrera en la Antología Los muertos no cuentan cuentos: antología de narrativa joven del Estado de México publicada en el 2014, con el cuento que seguramente le da nombre al libro “Los muertos no cuentan cuentos”. A partir de esa fecha no tiene más publicaciones, “desde entonces he dejado de escribir y no, actualmente me dedico a hacer fotografía, que generalmente publico en instagram”.

Ante ello surgen diversas dudas como: ¿Qué hace un escritor mientras no escribe? ¿Por qué el escritor ya no escribe? ¿Cuál es la figura del escritor en la actualidad? y ¿Cuál es el papel de la tecnología en la Literatura actualmente? Cuestiones de las que Eussebio Rombos nos irá dando su punto de vista. 

¿Para ti cómo se relaciona la literatura con imagen? ¿O estás  migrando de la poesía a la imagen? 

La literatura y la fotografía son discursos completamente particulares, hablando de la fotografía los elementos de base, los elementos consecutivos que nosotros conocemos como estructura siguen una dinámica diferente, me interesa  estudiar esa estructura, encontrar la relación y las diferencias entre el discurso textual y el discurso de la imagen en un texto, sin embargo  los elementos constructivos del discurso de la foto no son tan  evidentes o tan explícitos como  con el texto narrativo o poético, por lo tanto espero que en la especificidad de cada de uno de estos discursos el efecto recibido por el lector también sea diferente y que tenga sus propias características. 

¿Haces una migración de la poesía a la imagen, tratas de hacer una combinación o trabajas de manera individual la literatura y la fotografía? 

Lo trabajo por separado creo que los caminos se diferencian en que precisamente tienes que ponerle el 100% de tu atención  ya sea en la escritura o en la fotografía. En estos 3 años he escrito un par de cuentos, un par de poemas, es que me ha dado mucha flojera sentarme a pensar la estructura del texto para construirlo, en cambio me ha sido más necesario en este momento salir a la calle y gastarme un rollo de película, practicar precisamente ese cambio, de la intención de crear un texto o crear un discurso a través de la cámara. 

¿Crees que la razón de la flojera por construir una estructura literaria se convierta en una necesidad de buscar imágenes, es buscar o construir imágenes?

Entre buscarlas y construirlas, mira ya me pasó en dos ocasiones  después de escribir de 4 a 5 cuentos bajo  una idea general, estoy hablando de 2  proyectos diferentes, el primero a partir del año 2007,  al momento de llegar al sexto o al séptimo entré a un  grado de complejidad que realmente  ya no pude manejar y  esto me pasó en un  número como colección que estaba revisando en el  formato de bestiario. Tengo aproximadamente 5 cuentos de mediana extensión y estoy desde hace tres años tratando de hacer el último, entonces en esos momentos de desesperación es cuando es mejor salir a estirar las piernas y capturar precisamente las fotos. 

En este caso ¿Es que se te desborda la complejidad de la estructura o es un bloqueo literario? 

Podemos decir que sí, en el caso de cuentos de animales más que un bloqueo,  ha sido un cambio muy rápido de las circunstancias personales que generaban ciertos contenidos del cuento, generalmente uno piensa en un poema o una narración desde una experiencia interiorizada y bueno en cierto sentido vivida o finalizada y no obstante de lo que se ha querido refutar vemos respecto a mí, ha pasado demasiado rápido o quizás no ha terminado.

Consideras que los medios digitales están interfiriendo o cambiando la manera de acercarnos a la Literatura

Bueno en este caso lo más importante es resaltar que esos efectos de tratamiento que el discurso busca en su receptor, esto en fotografía es muy importante porque se están haciendo imágenes, si te interesas en el discurso de la fotografía te das cuenta que necesitas un tiempo más lento para interiorizar, lo significa esa experiencia de la fotografía y es lo que los medios digitales no permiten, por lo tanto también tienen un efecto, no vamos a decir que es nocivo, pero tiene un efecto de ruido sobre lo que quieres comunicar. Todos hemos pasado por la experiencia de tener que leer pdf, de 80 a 60 páginas es muy difícil sentarse a hacer una lectura en pantalla, llega un momento en el que se te secan, te duelen los ojos, la pantalla te está atacando todo el tiempo. Algunos medios dan una oportunidad de publicación exprés y de autopublicación aunque queda por otra parte el libro como el objeto, que tiene su propia presencia que puede estar en tu cuarto, puede estar en tu casa y llamando tu atención, en el caso de lo que es virtual, esa atención pasa de de una expresión a otra con mucha velocidad y no te permite detener para adquirir un discurso relacionado a tu experiencia con un sentido interior.

¿Es mi impresión o cada vez se publica más, se produce más, pero se lee menos?

Sí, se publica en mayor cantidad pero no pueden tener mayor relevancia cien mil millones de documentos que vas a revisar una vez, que un libro que ha logrado interferir digamos, en el transcurso de ciertos acontecimientos, lo importante de la publicación en redes es cómo se pueden difundir por ejemplo revistas literarias o científicas. 

¿Qué piensas de que actualmente se puede decidir escribir un libro, publicarlo e incluso viralizarlo, sin que exista el filtro de los consejos editoriales?

Sí, esto lo voy a contestar por la parte de la fotografía, hay montones de concursos de fotografía en línea y lo que pasa es que sí hay un par de jueces al final que dan el veredicto de los ganadores con ciertos criterios pero muchos de estos ganadores se dan por el número de firmas o de likes que tiene tal o cual fotografía, algo similar pasó en algún momento en la literatura, mientras más amigos tienes más likes te van a dar, entre más amigos escritores tenías, tenías más oportunidades, creo, de que tu escritura trascendiera, se distribuyera o fuera comentada; esas personas cercanas que tú consideras que son capaces de entender, de degustar lo que tú haces, de lo que escribes o de tu fotografía  son personas que se van a dispersar y que en cierto momento van a hablar bien o mal, sigue pasando tanto en Literatura como en Fotografía, nada más que los medios mediante los cuales se distribuye este arte o este performance de ser escritor ha cambiado ha cambiado un poco, de alguna manera es justo como es injusto porque quien no tiene seguidores, quien no tiene lectores sigue encontrando la dificultades para que su texto sea distribuido, ahí es en donde entran de manera determinante la funciones del proceso editorial, no se trata únicamente de señalar, un objeto como puede ser un libro sino de que la industria como la conocemos vive de la publicidad, entonces la industria es la que históricamente se ha encargado de dar a conocer, de distribuir, de hacer publicidad, entonces lo que pasa ahora es que quien maneje mejor sus redes sociales aunque no tenga un mejor producto es un mejor publicista de sí mismo tiene más difusión. 

¿Crees que está cambiando la imagen del escritor?

Sí, al respecto, tuvieron que pasar varios años para encontrar el texto del que realicé mi tesis, que me parece importante leer, a  fuerza, en los primeros semestres de la carrera, es el libro de Las palabras y las cosas  de Michel Foucault, en él se trata de cómo Foucault propone distinguir entre diferentes tipos de recepción del discurso,  habla de una forma de conocer la Edad Media, otra forma de conocer el Renacimiento, pero ya no profundizó, después de escribir este libro, se dedicó más que nada a revisar las relaciones de poder que se establece en la cultura de lo social del individuo. Después de que Nietzsche dice que Dios ha muerto, llega Foucault y dice pues el ser humano también está muerto o va a morir porque es un producto del ser humano. Yo creo que viendo estos fenómenos, analizando precisamente los movimientos de la virtualidad del mundo web, Foucault  no sólo hubiera certificado que el ser humano como lector, como intérprete del mundo ha desaparecido, sino que se habría atrevido a pretender que ahora el intérprete del mundo es una máquina, quizás un poco del pesimismo que yo tengo es respecto a la estructura de un texto es que pienso que el ser humano está  dejando ese lugar que tuvo desde el Renacimiento, ese lugar en donde fue precisamente, la figura, del intérprete, el creador de los signos, el lector de los signos, ese papel lo se lo ha dejado a lo que estamos conociendo ahora como los algoritmos de la máquina, entonces por esa parte soy completamente pesimista, porque en cierto momento se puede llegar a pensar que ya no estamos escribiendo para ser leídos por seres humanos, si el ser humano se está desvaneciendo, ahora estamos escribiendo para que nos lean y nos interprete una máquina, una computadora, o un conjunto de signos que son los que van a determinar para qué sirve lo que nosotros estamos diciendo.

Ahora tiene más sentido esto que mencionas sobre “me da flojera pensar sobre la estructura de un texto.

Sí, porque por el momento me parece a la Máquina no le interesa lo que nosotros conocemos como el el sentido espiritual de la cultura y curiosamente yo me atrevería a decir que tampoco le interesa lo que nosotros decimos, piensa que cuando tú liberas un texto y es analizado de esta forma, el algoritmo sabe que te van a leer 500 personas, pero esas 500 personas ahora pueden ser reconocidas porque tal vez estén leyendo personas que tiene en común un gusto por algo que tú habías escrito, por ejemplo el gusto por el café, a través de la distribución de  esto la Máquina puede saber que tus 500 lectores tienen internet y gusto por el café y junto con tu texto le va a enviar publicidad del café.  El reto era escribir de manera que el sistema no pudiera comprenderte, pero si lo digo desde esa perspectiva pues entonces cualquiera podría de esta forma hacer más dinero del que tradicionalmente hace, siendo escritor tratando de publicar, la empresa que maneja el algoritmo del café. La primera tentación es crear un texto que no fuera legible, inteligible por el algoritmo, pero para eso el escritor debería ser hacker al mismo tiempo. Se necesitaría una máquina para engañar a la máquina, esa sería una tarea complicada.

¿Sientes que llegó muy rápido el futuro? 

Sí, el futuro es así, lo que pasa es que el ser humano es una máquina muy lenta para adquirir la experiencia, pueden pasar muchos años, entre el acceso de la información y la relación que tiene contigo como individuo, es por eso quizás que a mí me ha costado un par de años tratar de encontrar la respuesta a ciertos textos iniciales o también lo pue considerar como ese proyecto de tesis en el que te puedes tardar 4 o 6 años en liberarlo y en darle la forma final, en este caso me interesé por esas cuestiones leyendo la obra de Felisberto Hernández porque encontré la relación entre lo que proponía Michel Foucault y lo que proponía a través de la escritura creativa Felisberto Hernández. Hay un vínculo que inventa un tanto la psicología de lo que puedes contar con respecto a la experiencia que tienes de las cosas y Felisberto Hernadez es muy hábil, muy perspicaz al plantear esa diferencia de tiempo  que existe entre el tiempo de la mente y el tiempo de la escritura, por lo general los conflictos que él presenta en sus cuentos derivan precisamente de que la estructura es muy posterior a la experiencia, tanto que incluso puede no corresponderse con la experiencia que tuviste con lo que adquiriste como tal o cual conocimiento.

Agradezco a Eussebio por estas reflexiones, que no fueron las únicas, ni las más importantes, me quedo con las restantes en el archivo para la creación de otro texto, en otro momento.

Estamos viviendo a pasos agigantados una serie de cambios en la sociedad, el mundo migra a una versión digital y es necesario replantearnos las formas en las que podemos crear sentido, acercarnos a los escritores, que tienen esta complicada, pero necesaria labor, además de: “dedicarle más tiempo a la lectura, no solo de Literatura… a encontrar el sentido que propone el arte”  Eussebio Rombos